Has hablado mucho sobre esos seres detestables llamados "pasajeros del metro entre las siete treinta y las nueve de la mañana". Los has catalogado de bestias domadas como ovejas miembras todas del mismo rebaño y de seres que la pena valen poco. Pero ellos tienen mas cariño que tú. Cada mañana, en ese vagón que con el corazón detestas, se acarician los unos a los otros, en un frenesí de cariño sin control que tu nunca podrás entender, por que acarician a su manera. Hablan todos el mismo idioma. esas palabras que no puedes entender. ¿Acaso crees que cuando van en el metro lo pasan mal? ese vagón es amor puro. Tu pierdes el tiempo viajando en tu bicicleta.
Gracias, Lilión por devolverme el Blogs.

Te faltó agregar el metro emana el hedor del amor, un olor cálido de sudores compartidos en una mañana de verano... rico xD
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